Limpiar (u Opcional) la Membrana: La entraña tiene dos membranas, una a cada lado. Muchos parrilleros prefieren quitarla para una textura más tierna, aunque otros la dejan para que quede más crujiente. Si decides quitarla, haz una pequeña incisión con la punta de un cuchillo y tira de ella con los dedos. A veces, usar una toalla de papel te dará un mejor agarre.
Sazonar la Carne: Justo antes de poner la carne en la parrilla, sécala bien con papel de cocina. Cúbrela suavemente con una fina capa de aceite de oliva por ambos lados y condiméntala abundantemente con sal gruesa y pimienta negra recién molida. No tengas miedo de usar bastante sal; mucha se caerá en la parrilla.
Cocción a Fuego Fuerte: Coloca la entraña de ternera sobre la parrilla bien caliente. Escucharás ese maravilloso chisporroteo. El tiempo de cocción de la entraña de ternera es corto. Cocina durante unos 5-7 minutos por el primer lado, dependiendo del grosor del corte. Notarás cómo los jugos comienzan a salir a la superficie; ese es el momento indicado para voltearlo.
La Vuelta y el Punto Final: Usa unas pinzas para darle la vuelta (¡nunca un tenedor, o perderás todos los jugos!) y cocina por el otro lado durante otros 4-6 minutos para un punto medio-rojo (jugoso). Si la prefieres más hecha, déjala un par de minutos más por lado, pero ten cuidado de no cocinarla en exceso, ya que puede volverse dura.
El Reposo es Clave: Este es el secreto más importante para una carne jugosa. Saca la entraña de la parrilla y ponla sobre una tabla para cortar. Cúbrela holgadamente con papel de aluminio y déjala reposar durante al menos 5-10 minutos. Este proceso permite que los jugos se redistribuyan por toda la pieza, garantizando que cada bocado sea tierno y sabroso.
Cortar y Servir: Una vez reposada, corta la entraña en tiras finas y siempre en contra de la fibra de la carne. Esto es fundamental para maximizar su terneza. Sirve inmediatamente, rociando por encima el chimichurri casero que preparaste.